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POEMAS - I Recital

Sara Martín Mateo

CANAS TEÑIDAS

 


Aquí traspaso los límites de lo indecible.
Aquí como las entrañas de quienes
no existieron pero aún así
se quejan por mi canibalismo.


Aquí derrito, entre el sudor de mis manos,
la iconografía de una imagen
que no puedo sostener por más tiempo.


Aquí se sonroja un albino
y su rubor se convierte en alarmante.
Aquí suspira un cadaver
al que le quedó tanto por decir
que sus huesos no pueden descansar.


Aquí bebo los restos de un vaso olvidado anoche
sobre la mesa del salón,
en el que flotan mosquitos
sobre una capa de mugre.


Aquí vomito lo bebido
por la amargura que me crea en el estómago
que se transmite en óxido en mi lengua agrieteada por el hambre.


Aquí respiro un humo negro mentolado
que sana resfriados.
Aquí abanico el esmalte de uñas
para poder subirme el pantalón.
¿Por qué elegí pintármelas
sentada en la taza del water?


Aquí resbala mi anillo de casada,
!ups!, se me cayó
y nunca más lo encontraré.


Aquí cocino todo lo que me sobró del gran convite
sin sal, sin aceite y sin amor
solo por la necesidad de alimentarme
para poder seguir en pie.


Aquí lamo mi tacón
sabor a barro seco de calidad
creo que nunca probé nada mejor
ni tan biológico.

 

 


 

 

 

 

ESTE VENENO

 


Este veneno es agridulce, a veces mata y a veces anestesia,
consiguió su mala fama por la primera de sus acciones
pero nos olvidamos del gustito que da mientras corre por nuestras venas
relajando músculos, cartílagos, arterias.


Este veneno se dibuja en polvo verde
color esperanza
esperanza del efecto deseado
esperanza de una muerte silenciosa
tranquila
indolora
que no moleste a los que observan
que se inflitre sin dejar rastro
solo putrefacción en los caudales por los que arrastra.


Este veneno no se compra en tiendas
ni siquiera en los que venden armas
en las que puedes elegir el calibre de tu bala.


Este veneno no lo escupen las ranas
ni lo inyectan las serpientes.
Este veneno salió de tus ojos y se incrustó en mi mirada.
Descubrí que me enfriaba
que ya nada volvería a ser dulce
que siempre quedaría algún rastro de esta frialdad
de este momento de distancia.

Hasta que llegó la brecha
y con esto la cura
cura dolorosa que abre la piel
la despedaza


lágrimas
gritos
retorcimientos
tristeza
y ahora,


la calma.

​



 

 

LA DORA

 


Cortina roñosa que ruge por el humo,
por la grasa que flota en el ambiente,
teléfono de rosca colgando en la pared,
cable infinito con el que me puedo mover.


No te vayas por las ramas
¿para qué llamaste?
Vete a tomar por culo,
no tengo tiempo de tonterías.


Guardo el orinal bajo la cama,
lo vaciaré mañana, si las ratas no lo tiran antes.
Aceite, fuego, gritos, guerra entre sartenes.

¿Quién anda ahí?
Aquí no hay nada para ti,
a tomar por culo
y tú, vuélvete a la cama,
o mejor, llama a la policía y diles que nos acaban de robar.

¿Dónde tengo que firmar?
No, no sé leer, dígame dónde y yo firmo,
no voy a peder todo el día.
Letras, letras y más letras.

¿Qué cómo sé quién está en el listado de teléfono?
Primero, mi hija la mayor y así hasta llegar a la Yolanda.
Mi hija muerta en un accidente,
mi bebe después de nacer,
mi marido postrado en una cama durante meses
y ella me llega embarazada con 16,
se quejan de mi mal carácter.
Y... ¿cuándo me viste una lágrima?


No te mostré ninguna
hasta que esta enfermedad de mierda me dejó

como el protagonista de El Grito,
con los músculos de la boca contraidos
con ganas de desaparecer del mundo,
odiando lo que soy
porque es lo más lejos de lo que nunca quiese ser,
una carga, la tuya.

​

​
 

 

 


CERO

 


Círculo achatado por los laterales,
exigido por el mundo de la moda a ajustarse la cintura
obligado a no perder de vista su figura
miedo a dejar de ser la musa de los matemáticos
pasar a ser de los lingüístas
la más abierta de un triángulo
de entre todas, la penúltima
eje entre los negativo y los positivo,
centro del equilibrio,
cordura,
perfección abusoluta.


Gran vacio poderoso,
a veces en azúcares,
otras en gases contaminantes.

Eslogan y compañero inseparable de publicistas,
pero no eres nada,
o ¿acaso la doble negación te convierte en un gran mucho?

Odidado por estudiantes,
eres la ausencia de lo que se exigía.


Acéptalo cero, no se le puede gustar a todo el mundo,
ni siquiera usando corsé.

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